Pocas noticias económicas tienen la capacidad de aterrizar con tanta fuerza en la vida cotidiana de los cubanos dentro y fuera de la isla. La confirmación del Banco Central de Cuba este 3 de junio de que Visa y Mastercard dejarán de operar en el país a partir del 6 de junio de 2026 es una de ellas.
No es un cambio técnico menor. Es la ruptura de un vínculo financiero que durante 32 años conectó a Cuba con el sistema de pagos global.
¿Qué pasó exactamente?
El Banco Central de Cuba señaló que con fecha 2 de junio recibió comunicación del banco extranjero procesador de las operaciones con tarjetas Visa y Mastercard en la isla, de interrumpir su relación con FINCIMEX S.A. El nombre de esa institución no fue revelado, pero su decisión fue clara: continuar operando se había vuelto, en sus propias palabras, «ilícito e imposible».
La causa directa es la Orden Ejecutiva No. 14404, firmada por el presidente Donald Trump el 1 de mayo de 2026. Esa orden introdujo sanciones secundarias contra personas y empresas que mantuvieran vínculos económicos, comerciales o financieros con el Gobierno cubano, apuntando especialmente a los sectores de energía, finanzas y defensa.
El 7 de mayo, la OFAC sancionó directamente a GAESA, el mayor conglomerado estatal de Cuba. FINCIMEX, su brazo financiero, quedó en el centro de esa tormenta.
El golpe al bolsillo de la diáspora
Para quienes viven fuera de Cuba y enviaban tarjetas a sus familiares en la isla, esta noticia tiene un impacto directo e inmediato. Para los cubanos emigrados, la medida toca asuntos mucho más sensibles que una tarjeta que deja de pasar en un punto de venta: cómo se paga dentro de la isla, cómo se mueven las divisas, cómo viajan los familiares y qué mecanismos quedan para sostener desde el exterior a quienes viven en Cuba.
Las alternativas que anuncia el BCC (tarjetas Clásica, Tropical, Mir y UnionPay), además del efectivo tienen una penetración muy limitada entre los mercados occidentales y reducen drásticamente las opciones disponibles para visitantes procedentes de Europa, Canadá y América Latina.
Para la familia cubana de a pie, el efectivo sigue siendo la única opción real, con todo lo que eso implica en términos de acceso, seguridad y logística.
Una economía que encadena crisis
Esta noticia no llega sola. Llega en el peor momento posible para una economía que acumula golpes desde inicios de 2026. Entre enero y abril de este año Cuba recibió apenas 328.608 visitantes internacionales, un desplome del 55,8% respecto al mismo período de 2025.
Las proyecciones para 2026-2027 estiman una caída de visitantes totales a entre 700.000 y un millón, con ingresos en divisas por turismo desplomándose de aproximadamente 1.800 millones de dólares a entre 400 y 600 millones, lo que golpea directamente a más de 300.000 trabajadores cubanos vinculados al sector.
A eso se suma la retirada de las grandes cadenas hoteleras: Meliá, Iberostar y Blue Diamond anunciaron la suspensión parcial o total de sus operaciones turísticas en Cuba en los últimos días.
Los medios de pago que quedan
El Banco Central de Cuba confirmó que se mantienen como medios de pago en divisas:
- el efectivo,
- las tarjetas prepago nacionales Clásica y Tropical, y
- las tarjetas internacionales Mir y UnionPay.
Para quien viaja a Cuba o tiene familia allá, la recomendación práctica es viajar con efectivo en euros o divisas convertibles, y no depender de ninguna tarjeta emitida fuera de la isla.
La salida de Visa y Mastercard no es el principio del fin de Cuba, pero sí es una señal más de hasta dónde puede llegar el aislamiento financiero de la isla cuando las sanciones alcanzan la infraestructura que mueve el dinero cotidiano.
Fuente: Comunicado oficial del Banco Central de Cuba (3 de junio de 2026)