
Por Félix Albisu
Una especie de encuesta con un número considerable de conocidos mexicanos sobre el nombre de un sándwich muy apetecido en México: La Torta Cubana, arroja varias versiones sobre el origen de la denominación de ese suculento alimento, que sin embargo no encuentra analogía sustentable en la mayor isla del Caribe.
Pudiera pensarse en un emparedado de carne de cerdo (pan con lechón, como le denominan en Cuba), o en una medianoche habanera, con su combinación de jamón, queso y pepino encurtido, acabada de hornear; no obstante la Torta Cubana que se consume en México, es otro plato, aunque de igual manera resulta deliciosa.
Tal vez el tamaño de la Torta Cubana sea superior al de los emparedados de la isla, pero la diferencia radica más bien en la cantidad de ingredientes que se incluye dentro del pan tipo baguette, de telera o el bolillo, que son los mayormente utilizados para ese sándwich.
¿Su contenido interior?. Interminable. Se le adicionan frijoles fritos, aguacate, anillos de cebolla, lechuga, rodajas de tomate, queso manchego u oaxaqueño, jamón, salchichas, pierna de cerdo asada, chorizo toluqueño y milanesa (un finísimo bistec de cerdo frito y empanizado) y mayonesa o crema de leche. Al final se hornea en el comal (hornilla metálica plana).
Existen algunas variantes más de este tipo de torta, en las que se cambian algunos de los aditivos mencionados o se omiten algunos. El chile generalmente se le agrega al gusto, como por ejemplo, cuando se adicionan rajas, un encurtido de ají poblano picante, con zanahoria y cebolla, que tiene un sabor superpicante, más bien explosivo.
La más llamativa de este tipo de tortas es la denominada Cubana Loca o Cubana Gigante, que es igual a la normal, pero su dimensión y contenido es el doble de la primera. Sin picarla en pedazos es imposible que se pueda introducir en la boca y para degustarla completa hay que tener un gran apetito.
Especialistas de la culinaria nacional afirman que la Torta Cubana se posicionó en el Distrito Federal en un establecimiento llamado Tortas Don Polo, que fue fundado en 1956 en la avenida Félix Cuevas.
Otros expendios capitalinos como La Biarritz, de la glorieta de Chilpancingo, o la Torta Niza, de Pedregal de Carrasco, acumulan a su vez gran fama por la calidad de ese tipo de emparedado, aunque lo cierto es que en cualquier puesto ambulante de la capital, de los miles que se ubican sobre las aceras, es posible consumir también una Torta Cubana fuera de serie.
Desde luego que este emparedado no es el único que se consume en México. Existen a su vez las denominadas tortas Tejanas, Rusas, Pachuqueñas, Suizas, Argentinas o Españolas, aunque lo cierto es que las palmas se las llevan las cubanas, por esa agradable mezcla de distintas carnes y embutidos, condimentos y demás ingredientes que le imprimen un toque único.
También en Guadalajara, en el occidental estado de Jalisco, un peculiar sándwich típico es el que le llaman Torta Ahogada, debido a que el pan queda mojado en una salsa picante con tomate y se debe consumir poco a poco, con cuidado, sacando pequeños tramos desde dentro de una bolsita de nylon, para evitar el derrame de la salsa.
A su vez en el Distrito Federal se pueden encontrar las llamadas tortas Guajalotas o Torta Tamal, que en vez fiambre lleva dentro como curioso ingrediente un tamal oaxaqueño, éste elaborado con carne de pollo o de cerdo.
Aunque como tentempié lo que más se consume en México es el taco (una tortilla de maíz blanco que envuelve cualquier tipo de cosido de carnes o vegetales), la torta también tiene un lugar importante en el gusto de los mexicanos.
Ello lo demuestra que a partir del año 2003, se instituyó cada año en la explanada del municipio capitalino Venustiano Carranza el Festival de la Torta, con la finalidad de posicionar y rescatar la valía de ese emparedado, como patrimonio gastronómico mexicano, que ha querido ser desplazado por otras comidas rápidas, como hamburguesas, hot dog o las pizzas.
Hemos dejado para el final lo que parecería ser la versión más coincidente sobre el origen del nombre de ese apetecible emparedado mexicano con nombre cubano, el cual se resume en un grandilocuente elogio a las féminas de la isla antillana.
Cuando se pregunta cuál es la analogía sobre esa torta mexicana y las damas cubanas, la respuesta más socorrida que se escucha -claro, siempre entre los hombres- es la siguiente: es que la mujer cubana lo contiene todo: es guapa, inteligente, baila como ninguna otra, tiene cuerpo escultural, su atractivo caminar cadencioso y la gran simpatía que la distingue.
La ocurrencia parecería a priori no tener ni pies ni cabeza, aunque -como diría un estimado cuate- en términos de virtudes y encantos, hay que quitarse el sombrero de la misma manera en ambos casos.
Tomado de: http://www.prensa-latina.cu/
Foto: Carlos