
El próximo martes 2 de septiembre de 2025, el Auditorio Nacional de la Ciudad de México se transformará en un verdadero templo de la música latina. Esa noche, México será testigo de un homenaje irrepetible: la celebración de los 101 años de vida de la legendaria Sonora Matancera.
La cita es a las 8:30 p.m., y lo que allí ocurrirá no será un simple concierto, sino un recorrido cargado de emoción por la historia de una de las agrupaciones más queridas y trascendentes de América Latina. Quienes asistan, en realidad, vivirán un pedazo de historia viva.
En los días previos, durante una conferencia de prensa, la ilusión entre los artistas se sentía a flor de piel. La reconocida cantante cubana Haila Mompié no ocultó su alegría: “Cantar con la Sonora Matancera es como subirse a un tren que lleva un siglo de historia musical. Es un orgullo ser parte de esto y traer al presente canciones que siguen tocando fibras muy profundas en tantas generaciones.”
Con esa emoción, Haila adelantó que interpretará varios clásicos que inmortalizó la “Guarachera del Mundo”, Celia Cruz, aunque con un matiz propio, siempre fiel al espíritu original que los hizo eternos.
También Issac Delgado —quien acaba de lanzar un álbum tributo a la Sonora— se sumó al homenaje. Y sus palabras lo dicen todo: “La Sonora no es solo de Cuba, es de toda América Latina. Su música atravesó idiomas, ideologías y épocas. Este concierto es nuestra manera de dar las gracias, de reconocer el camino que ellos abrieron para todos nosotros.”
Para Issac Delgado, cada canción elegida para este espectáculo no es solamente un recuerdo, sino un gesto de resistencia cultural: un recordatorio de que el legado compartido sigue vivo y palpitando con fuerza en cada rincón donde la música latina encuentra un espacio.
El cartel de voces que dará vida a esta gran fiesta no podría ser más brillante. Siete figuras de talla internacional —India, Charlie Aponte, José Alberto “El Canario”, Yuri Buenaventura, Maikel Dinza, Haila Mompié e Issac Delgado— subirán al escenario con la misión de interpretar entre cuatro y cinco temas cada uno. Imposible no imaginar la energía que inundará esa sala.
La promesa es clara: una noche de intensidad que se moverá entre 90 minutos y dos horas. Un viaje musical que recorrerá lo mejor del repertorio de la Sonora, alternando entre guarachas y sones que invitan a mover los pies, y boleros cargados de nostalgia que, inevitablemente, tocan el alma.
Y es que hablar de la Sonora Matancera es hablar de un legado inmenso. Surgió en 1924, en Matanzas, Cuba, y desde entonces la agrupación fue mucho más que una orquesta: fue una cuna de estrellas, responsable de llevar a la fama a nombres legendarios como Celia Cruz, Bienvenido Granda, Daniel Santos y Alberto Beltrán.
Con su sello inconfundible, transformaron la música tropical en un fenómeno capaz de conquistar desde las pequeñas radios cubanas hasta los escenarios más imponentes del mundo.
Pero lo verdaderamente mágico de la Sonora siempre ha sido su capacidad para conectar con la gente. Su música logra lo que pocos: poner a bailar a multitudes y, al mismo tiempo, arrancar una lágrima con la ternura de un bolero. Esa mezcla única es, quizás, la razón por la que su eco sigue vivo un siglo después.
El próximo 2 de septiembre, el Auditorio Nacional no será solo un escenario: será un espacio de encuentro entre generaciones, un puente entre la memoria y la celebración. Sin duda, una de las fechas que ya se perfilan como inolvidables para los amantes de la música latina en México.
Los boletos ya están a la venta desde $400 a $3000 MXN en taquilla y a través de Superboletos.
La expectativa crece día a día, y todo apunta a que será una noche donde la música —una vez más— unirá corazones.