
Por Leonardo Depestre Catony
Al revisar una relación de las películas en que intervino Germán Valdés, no otro que el popular cómico mexicano Tin Tan, se descubren nada menos que 104 títulos –entre 1943 y 1972. No todos son protagonizados por él, pero sí una buena parte de ellos. En otros se trata de actuaciones especiales. En una época en que el cine mexicano y en particular la comedia tenían excelentes representantes (todos pensamos en Mario Moreno, Cantinflas, mas él no fue el único), Tin Tan ocupa un lugar destacadísimo en la memoria y la historia de la cinematografía del país azteca.
Varias fueron las coproducciones (puertorriqueñas, venezolanas, norteamericanas y cubanas) que apelaron a su vis cómica, capaz de estremecer las taquillas de los cines, pues el artista era no solo actor, sino un comediante musical muy completo, que cantaba y bailaba con gracia y profesionalidad, al punto de que se le considera uno de los grandes intérpretes de la canción Bonita, de Luis Alcaraz.
En el decenio del 50 del pasado siglo xx se detuvo en La Habana varias veces. Lo hizo en el mes de agosto de 1950, cuando filmó las escenas para la película Se acabaron las mujeres, una producción cubana para la cual hizo una intervención musical. El filme alcanzó notable éxito en América Latina y aún podemos verlo en retrospectivas del cine mexicano de su época de oro.
De nuevo en Cuba, esta vez lo hizo para la filmación de El mariachi desconocido (Tin Tan en La Habana), en 1953, que protagoniza, y en la cual comparte roles con la vedette cubana Rosita Fornés. Es una comedia de enredos en blanco y negro en la que además se escucha música de Ernesto Lecuona, entre otros compositores. Fue, igualmente, muy bien recibida por el público.
Versatilidad y carisma
En Tin Tan se aunaron carisma actoral, simpatía y versatilidad. Su físico distaba mucho del que corresponde a un galán y él comprendió que el papel del pícaro se avenía más a su estampa. Lo explotó una y otra vez, sin que la repetición mermara su popularidad, lo cual es un fenómeno revelador de la eficacia de sus facultades histriónicas.
Tin Tan murió en 1973 –sin haber cumplido aún los 57 años– y un año antes están fechadas sus tres últimas películas: Noche de muerte, La mafia amarilla y La disputa, prueba de que trabajo nunca le faltó, pese a que por entonces el cine mexicano tenía ya una mayor competencia entre las cinematografías de América Latina. Y es dato curioso que en muchas de sus cintas se interpreta a sí mismo.
Hizo célebre el personaje de Pachuco y en algunas cintas realizó doblajes de voz. Tin Tan nació en 1915 en la propia capital y protagonizó varias cintas memorables: El hijo desobediente, No me defiendas, compadre, La marca del Zorrillo, El rey del barrio, Músico, poeta y loco, Las aventuras de Pito Pérez, por citar algunas de las más recordadas en Cuba.
Hubo varios artistas en su familia: su hermano Ramón Valdés y Manuel El Loco Valdés, amén de que la hija de Tin Tan, Rosalía Valdés, fue cantante. En la actualidad, cada vez más se revaloriza la obra del actor y cantante, quien en modo alguno permanece olvidado.
Rosalía Valdés escribió la biografía de su padre, La vida inédita de Tin Tan, que aporta una nueva consideración sobre la carrera de un actor de intensa trayectoria. Junto a Cantinflas, el Pachuco fue el cómico mexicano mejor cotizado de su tiempo.
En Ciudad México se le erigió una estatua que para cuantos disfrutaron sus películas, así como para sus conciudadanos, es una manera de reconocer a ese gran artista que fue y que sigue vivo en sus muchas interpretaciones.
Fuente: www.cubanow.net