
Adolph Bernard Horn Stevens nació en La Habana el 26 de febrero de 1911, de madre bostoniana y padre alemán.
Realizó sus estudios de secundaria y preparatoria, durante seis años en Massachussets, Estados Unidos.
De 1932 a 1934 entró a trabajar en el negocio familiar de maquinaria y equipo, en la Habana. Tras la muerte de su padre, Adolph se ocupó por seis años en una compañía de ferrys entre Florida y Cuba.
En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, se mudó a Estados Unidos para trabajar para el Departamento de Estado, por su experiencia en el área de importaciones y exportaciones. Por ese camino diplomático, visitó varios países de América Latina. En 1958 llegó a México para ocupar el cargo de cónsul general de Estados Unidos en Guadalajara.
En 1963 luego de su período de gestión decide jubilarse y establecerse en Guadalajara.
La vida de este emprendedor que nació en Cuba representa un libro donde se plasman los cambios económicos y empresariales más importantes vividos por Jalisco en los últimos 40 años. La suya es una historia de viajes, diplomacia, política, negocios y devoción por una bailarina con la cual compartió la mitad de su existencia, y a quien inmortalizó con el nombre y el logotipo de su red de helados.
Un viernes 20 de septiembre de 1965 abrió sus puertas la primera sucursal de Helados Bing Según la reseña, inició con diecisiete mil dólares ahorrados y quince mil que consiguió prestados, y con el apoyo de un amigo que había sido propietario de una heladería, quien le reveló los secretos del negocio. Ofreció 17 sabores al precio de un peso con veinte centavos. Dos días después, el domingo, hubo que cerrar las cortinas del carrusel blanco y rosa, anticipadamente, porque la aceptación fue tal, que los clientes acabaron con el producto antes de lo previsto.
En la noche previa, Adolph, quien para entonces tenía ya 54 años de edad, invitó a su esposa al local para que lo conociera, y “cuando se prendieron las luces le dije: ¿te acuerdas que cuando éramos novios decías que querías ser bailarina y ver tu nombre en las luces? Pues mira, ahí lo tienes. Bing era la palabra con la que ella firmaba, le encantó”.
Mientras la cadena de heladerías crecía, durante los siguientes años, Adolph se fue relacionando cada vez más con el sector empresarial de Jalisco. Después se convirtió en una de las voces que más influyó entre las transnacionales para instalar en la región a grandes plantas de manufactura. Los empresarios reconocen hoy su influencia en la llegada de Kodak, Motorola e IBM. “Vamos a decir que ayudó a crear los cimientos para sobre ellos comenzar a implantar la industria electrónica tan importante que tenemos ahora aquí”, dijo Alva Rosano.
Pero su voz no sólo ayudó a atraer inversión extranjera para manufactura a Jalisco, sino también comercial e incluso bancaria, como el caso de Bank of América, según recuerda Jaime Rábago, presidente de la Cámara Americana de Comercio en Guadalajara (Amcham), la cual, además, fue fundada por Adolph.
Para 1983, Lena Mae Bingham ya había pasado por una decena de operaciones porque no se encontraba bien de salud, y Adolph decidió vender la cadena de catorce tiendas Bing para acompañar a su esposa. José Luis González González, presidente de Coca Cola en México y después de Helados Holanda, compró el negocio y entre los dos empresarios se estableció una entrañable amistad, bajo la cual la ahora franquicia Bing creció hasta 600 tiendas, pero en 1995 la firma se vio afectada por la crisis económica y se asoció con la transnacional Unilever.
Por problemas en la asociación, la gigante Unilever se quedó con Bing. La respuesta de González González fue crear una cadena competidora, Dolphy, donde la influencia de Adolph no sólo se marcó en el nombre de la cadena, sino también en la asesoría que ofreció a la competencia de Bing. Para cuando Horn comenzó esta nueva aventura, tenía 88 años de edad.
En los últimos años, y ya sin la compañía de su esposa, Adolph se convirtió en uno de los mentores más importantes del empresariado local, asistiendo asiduamente a actos de cúpulas y reuniones, promoviendo a Jalisco como destino de inversiones y pasando su experiencia a jóvenes empresarios. Hace algunos años dijo: “me gustaría vivir 20 años más para ver todo lo bueno que va a ocurrir a este país. Muchos de ustedes no le tienen tanta fe como yo, tiene un gran futuro”.
Adolph B. Horn falleció a la edad de 95 años.
Notas de: http://impreso.milenio.com/node/7010197